¿Torcer los ojos te deja bizco?

De niños es bastante común que juguemos a cruzarlos ojos o a ser bizcos, recibiendo advertencias de nuestros padres diciendo que podríamos hacer de ese estado algo permanente. Quien jugaba de niño a ponerse bizco y a torcer los ojos en cualquier dirección, recibía un regaño y sobre todo, un potente susto de pensar que efectivamente los ojos se podrían quedar trabados en esa posición. ¿Pero es realmente cierto?

Bizco o virolo son palabras que se refieren a la desviación de los ojos fuera de su posición normal, generalmente hacia adentro. Existe la creencia de que si una persona voluntariamente mueve los ojos a esta posición, se quedará así para siempre. Otras personas incluso mencionan que si al estar con los ojos bizcos sentimos una ráfaga de aire, también nos quedaremos así.

Oftalmólogos consultados dijeron que no es posible en absoluto. Ponerse bizco de forma intencional no puede tener consecuencias semejantes. Contrario a advertencias pasadas, incluso dijeron que quien haya aprendido esos movimientos logra tener un mayor control de sus ojos. Sin embargo, cabe mencionar que no se debería de practicar por momentos prolongados ni muy seguidos, ya que el esfuerzo también puede afectar al nervio óptico.

Lo más probable es que esta advertencia venía desde hace mucho tiempo, cuando los padres creían que si sus hijos no tenían los ojos bien posicionados, entonces eran menos inteligentes. Sin embargo ese último mito también es mentira.

Fuente: NatGeo.

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