La sociedad está enferma… ¡Y ahora quien podrá ayudarla! – Mely Florián

Primero debemos entender que significa enfermedad:

Alteración leve o grave del funcionamiento normal de un organismo o de alguna de sus partes debida a una causa interna o externa.

Cosa que perturba o daña a una persona en lo moral o en lo espiritual y que es difícil de combatir o eliminar.

Nuestra sociedad es alterada en diferentes etapas, nosotros somos parte de la alteración o el conformismo. No se trata de saber quién tiene la culpa de lo que pasa o deja de pasar; se trata de personas que asuman su responsabilidad en todo tiempo y que sean capaces de enfrentar las consecuencias con madurez.

Más que recordar o hablar sobre lo “malo” que sucede en nuestra sociedad, es identificar como podes prevenir esas “enfermedades” que sin duda alguna, están convirtiéndonos en una sala de cuidados intensivos y no en un lugar de protección y seguridad.

Una de las “enfermedades” que está afectando nuestro país es la Depresión:

La tristeza y la melancolía son dos sentimientos presentes en algún momento de la vida de todas las personas, al igual que la alegría y el placer. Cuando el estado de ánimo de un individuo en un determinado momento de su vida sufre sentimientos severos y prolongados de tristeza o síntomas relacionados que afectan a su capacidad para relacionarse con otros, trabajar o afrontar el día, la tristeza se convierte en una enfermedad, que se conoce como depresión.”

¿Cómo podemos prevenirla?

Ten pensamientos positivos

Cuida tu salud física

Retoma las responsabilidades forma lenta y gradual

Acéptate a ti mismo

No te compares con otras personas que consideras favorecidas.

Expresa tus emociones.

Se perseverante en tu recuperación.

Platica con alguien de tu confianza y profesional sobre tus emociones.

Ten una dieta equilibrada.

Ejercita tu cuerpo.
 

La depresión se puede prevenir, si le ponemos atención a los pequeños y grandes detalles.

El estrés es una consecuencia directa de la sociedad en la que vivimos, todos los días estamos expuestos a las exigencias y presiones que en algún momento las sentimos como exageradas. Esta se puede convertir en enfermedad si no sabemos utilizar el dominio propio. Más que una enfermedad, el estrés es un estado de fatiga que se manifiesta a través de una serie de trastornos físicos y psicológicos.

Nunca estaremos exentos a tener una carga de trabajo fuerte, problemas familiares, etc. Pero debemos entender que es un estado de fatiga física y psicológica provocada por  exceso de trabajo, desórdenes emocionales o cuadros de ansiedad.

Las consecuencias no serán las mismas en todas las personas; pero debemos recordar que no serán buenas. El afán es una de sus mayores consecuencias, porque en lugar de disfrutar lo que hacemos, estamos enfocados en aquellas cosas que no tenemos, no podemos hacer y mucho peor que queremos pero no nos atrevemos a realizar.

Entre las consecuencias más notables están:

Separación en la familia

Perdida de momentos únicos con las personas amadas

Provocación de peleas dentro el trabajo

Desinterés por el estado de ánimo de otras personas

¿Cómo podemos prevenir?

Piensa en que lo que estás pasando también va a pasar; esto solo es momentáneo.

Pon en práctica el dominio propio.

Rodéate de personas que puedan animarte a cambiar el estrés

Ejercítate y come saludable.

Debemos entender que el dinero no es ni bueno ni malo. Lo malo es que nuestra actitud en relación a él nos lleva a “amarlo” o a entender que lo que tenemos no nos pertenece  y debemos ser buenos administradores.

En la biblia dice en 1 Timoteo “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” Interpreto esto como: Tener dinero no es malo, pero, ¿de dónde viene?, ¿cómo lo conseguiste?, ¿qué estás haciendo con él?

Dios quiere prosperarte en todo, así como prospera tu alma. Esto incluye todo.

Como en todo, amar al dinero o no, también es cuestión de decisión. Talvez te has preguntado ¿Cómo saber si amo el dinero? Pues yo te diría, evalúa tus prioridades y allí descubrirás si el dinero se volvió en una de ellas.

El dinero no es algo nuevo, lo que es nuevo son todos los “requerimientos” que la sociedad nos ha puesto para sentirnos parte de algo “mejor”. No permitas que ir con la corriente se convierta en una enfermedad para ti y tu familia porque puedes causar problemas en toda una sociedad.

Papá, mamá, toda persona adulta tiene la responsabilidad de enseñar con sus acciones y decisiones que es lo que verdaderamente importa. 

Si Dios te ha bendecido con un buen trabajo donde tus ingresos económicos son altos; te animo a que puedas ser un buen administrador y que inviertas en tu familia; recuerda que esa es tu mayor inversión.

No quiero animarte para estar afanado, es más bien recordar que aunque no sabemos si estaremos vivos o no mañana tenemos que aprender a cuidar nuestro planeta, las relaciones familiares, nuestras amistades.

Menciono el no pensar en el mañana como una enfermedad en la sociedad porque asumimos que tendremos todo mucho más tiempo; nuestra familia, más tiempo para estudiar, más tiempo para hablarle a la persona que nos gusta, para hacer ejercicio, para iniciar la empresa que soñamos, en fin, creemos que tenemos mucho más tiempo de lo que nosotros mismos podemos desear. 

En Mateo 6:34 dice: “Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.”

Pero no debemos confundir las cosas, cuando Dios habla sobre no afanarnos es: permite que yo me encargue de tus preocupaciones; mas no de: has lo que quieras y no importa las consecuencias que tengas mañana.

Cuida tu planeta, no tires basura en las calles, disfruta a tu familia, no juzgues tanto y se más feliz; estos consejos puedo dártelos porque en algún momento perdemos nuestro enfoque.

Puedo resumir que todas las enfermedades son causadas por la falta de valores. Los valores demuestran quienes somos realmente, nos dan una dirección, nos ayudan a corregir el camino cuando nos encontramos perdidos. Las consecuencias de esta falta se pueden ver en las familias desintegradas, los niños perdidos, los grupos delincuenciales, los asaltos, los suicidios, los vicios.

Estos son algunos de los valores que debemos reforzar:

Respeto

Honestidad

Responsabilidad

Lealtad

Empatía con otros

En la biblia notamos lo importante que es para Dios que todos practiquemos valores, por eso habla sobre: Amor al prójimo, la bondad y la generosidad, la honradez, en conclusión, no podemos decir que amamos a Dios si no practicamos lo que para él es importante.

Recuerda, practicar o no los valores en nuestra vida también es cuestión de decisión.

By. Mely Florián