DESCRIBIENDO LO DESCUBIERTO — Primera parte

1 CORINTIOS 13:4-7 TLA

“El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.”

El que ama tiene paciencia en todo: Cuando leemos esto pensamos, ¿será que existe alguien que sea paciente en todo?. Pero cuando investigamos que realmente es la paciencia nos damos cuenta que no significa no tener emociones (enojo, tristeza, duda…) significa más bien tener dominio propio en esas emociones. En la biblia dice que hay tiempo para todo y que Dios todo lo hizo perfecto en su tiempo… y es por esa razón que todos podemos ser pacientes. Si te estabas preguntando ¿Cómo puedo serlo? Solo cree que todo sucederá en el mejor tiempo  y que Dios no se ha quedado dormido en medio de ninguna situación.

Claro, debes ocuparte de hacer lo que te corresponde pero no te afanes, ¡solo ocúpate!

El que ama siempre es amable: Este término es sencillo de entender pero a veces difícil de cumplir. Ser amables significa ser fácil de amar, que para las personas que estén cerca de nosotros sea grata nuestra compañía, que la gente encuentre en nosotros algo digno de amar. Si nos damos cuenta va más allá de ser “buenos” con otros, es más bien que trabajemos en nosotros mismos para agradar a otros.

 

El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie: la envidia en el amor es como juzgar a otros sin ver la viga que hay en nuestro ojo. Todos tenemos algo que trabajar en nuestro carácter; sin embargo, cuando en una relación de amistad, noviazgo, familia, etc. vemos solo los defectos en el otro es como creernos mejor persona por nuestras “cualidades”. Si el amor no es envidioso y tampoco se cree mejor que nadie, entonces cada uno debería de ocuparse de resolver lo que no esté bien en su carácter y ayudar a la otra persona a caminar sin desmayar, sin juzgar ni condenar.

 

Es impresionante esta descripción de la envidia, “el sujeto no quiere mejorar su posición sino que desea que al otro le vaya peor”, esto no puede suceder en el corazón de alguien que dice amar a otro. Por eso, debemos buscar el perfecto amor.

No es orgulloso:

Lo que sucede con el orgullo es que nos lleva a cerrar nuestros ojos, oídos y corazón a la realidad. Percibimos todo a nuestra conveniencia, ¿Por qué? Por la falta de humildad de aceptar que somos humanos y también nos equivocamos.

No se trata de no tener dignidad, pero sí de recordar que el orgullo solo trae más tristeza, enojo y frustración en lugar de darnos paz y seguridad.

Dios es el amor perfecto. Descubramos su corazón para describir verdaderamente de que se trata amar a alguien.

 

By. Mely Florian