Una promesa de mi madre que trajo vida:

Cuando tenía 3 años mis padres recibieron una muy mala noticia “su hija tiene Asma crónica Bronquial” esto afectaría no solo mi vida sino la de ellos y la de mi hermana, allí inicio un camino muy difícil de constantes visitas a las emergencias de clínicas y hospitales donde hacían lo posible de estabilizarme pues llegaba sin aliento, sin poder respirar, sin fuerzas ni para caminar.

Esos momentos difíciles se repitieron durante varios años, mis padres tenían que salir corriendo conmigo en brazos pidiendo favor algún vecino que me llevara al hospital, mi madre siempre estaba llorando por mí todo el tiempo y pidiendo a Dios un milagro, recuerdo muy bien estas palabras que le dijo un doctor “su hija no resistirá más, sus bronquios están muy tapados, hay que esperar lo peor” en esos momentos agonizantes sin poder hablar pensaba dentro de mí con lágrimas en los ojos “Dios ya no aguanto, me quiero morir. Llévame contigo”.

Mi madre me llevaba con todos los doctores que le recomendaban, me dio todo tipo de medicamentos, químicos y naturales.

Pero en medio de todas las cosas que desde muy pequeña tuve que afrontar había a mi lado un ángel que nunca me dejo sola, lo recuerdo tan claramente como si hubiera sido ayer, la imagen de mi madre siempre a mi lado tomándome la mano y diciéndome “aquí estoy hijita, aquí estoy”.

Recuerdo que a los 7 años estaba postrada en cama con una crisis muy fuerte y una persona le dijo a mi madre que allí en la cuadra donde vivíamos había una mujer que Dios la usaba mucho cuando oraba por enfermos, fue entonces que mi madre hizo una promesa muy grande a Dios, en su oración dijo “Si levantas a mi hija de esa cama te entrego mi corazón y prometo servirte”.

Y entonces Doña Juanita oro por mí, y así como la escena de la película de Jesús cuando le dice a la hija de Jairo “niña levántate” así fue ese momento, yo me senté y le dije a mi madre “tengo hambre”. Sé que allí comenzó el proceso de sanidad para mi vida, ¡mi madre cumplió su promesa! Y junto a ella, mi padre, mi hermana desde ese día estamos en sus caminos sirviéndole, vivo agradecida por el regalo de vida que Dios me dio.

La palabra de Dios dice:
La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16

Hoy quiero decir con todo mi corazón pues tengo la bendición de tenerla a mi lado:
“Gracias madrecita linda por todos los cuidados, desvelos, lagrimas, sacrificios, pero sobre todo por esa promesa que le hiciste a Dios pidiendo con todo tu corazón mi sanidad, ¡Él te respondió y tú cumpliste tu promesa!

Hoy toma unos minutos para agradecer por todo lo que tu mamá hizo por ti, si aún la tienes a tu lado hónrala en vida, y si ya no está contigo no dejes de caminar por esos senderos de sus consejos sabios que han sido, son y serán de bendición para tu vida.

Dios bendiga a todas esas bellas madres que nunca se cansan de doblar rodillas intercediendo por cada uno de sus hijos.

By. Evelyn Valdez.