Ellas vs. Ellos

Todos fuimos creados por Dios, tenemos características, necesidades y deseos diferentes (hablando individualmente y también entre hombres y mujeres) Además de tener claro este punto de entendimiento y comprensión, luego debe de venir el respeto, la tolerancia y la aceptación de las personas. No podemos cambiar a las personas y las cosas de ellas que no nos agradan, pero si podemos amarlas, impactar e influir positivamente en ellas para que sean mejores personas y crezcan en su vida personal.

No puedo imaginar la magnitud de Dios y su creatividad por hacer tantas cosas, lugares y personas, algunas con similitudes, pero al mismo tiempo tan diferentes.

Y es que nadie en este mundo es completamente igual, no solo por el físico como todos sabemos, sino por algo que va más allá: NUESTRO CORAZÓN; lo que forma nuestra esencia, identidad, personalidad, pensamientos, sentimientos y carácter.

En fin, todos absolutamente todos somos diferentes, pero de algo si puedo estar segura, que algunas personas son más diferentes que otras, y en este caso, me refiero específicamente a las mujeres de los hombres y este es el punto al que quiero llegar.

En Génesis 5:2 dice: “Los creó hombre y mujer, y los bendijo”. Con el hecho de haber creado 2 géneros, podemos comenzar a comprender la manera diversa del trabajo de Dios, y como mujer puedo decirles: “¡Me encanta ser mujer y todo lo que conlleva serlo!”, pero seguramente los hombres dirán lo mismo, claro no con las mismas palabras, pero ustedes entienden lo que quiero decir.

Al pensar en lo diferentes que somos de los hombres automáticamente viene a mi mente “No podría hacer lo que ellos hacen o no podría ser lo que ellos son jamás”, y lo digo basándome en su lado positivo, ACLARO.  Y obviamente ellos jamás podrían ser o hacer lo que nosotras hacemos, comenzando porque somos MULTIFACÉTICAS y CASI PERFECTAS (jaja solo bromeo)

En todo esto existe un problema y no es el ser diferentes ¡Para nada! Es más lo que provoca nuestras diferencias, el efecto. La pregunta aquí es ¿cómo evitar que nuestras diferencias nos lastimen o nos pongan en situaciones incómodas con el sexo opuesto? Antes de responder quiero compartir con ustedes ciertos puntos:

¿Hay diferencias? ¡Sí y muchas!

Según el psicólogo Guido Aguilar, podemos conocer o recordar cuáles son algunas de ellas:

Los intereses: Los hombres se interesan mucho en el trabajo, los deportes, la tecnología, la economía. En cambio, las mujeres se interesan en la comunicación, amor, amistad y familia.

Las necesidades: Algunas de las necesidades de los hombres son que confíen en ellos, que los admiren y apoyen. Las de las mujeres es recibir cariño, tener seguridad y sentirse valoradas.

El manejo de los problemas: Los hombres son más cerrados, suelen expresarse solamente cuando en realidad no pueden resolver su situación por ellos mismos. En el caso de las mujeres, necesitan expresarse para poder descargar sus emociones y hasta después, buscan resolver.

Quejas (entre relaciones): Los hombres se quejan de que las mujeres siempre están tratando de cambiarlos, pero las mujeres piensan que los hombres no las escuchan, ni las entienden.

Tus fortalezas en mis debilidades

No todo es malo, y tampoco somos extremadamente diferentes, o tan diferentes para no poder encajar, complementarnos o simplemente tolerarnos.

Como personas en lo individual, debemos aprovechar nuestras fortalezas y cualidades para estar bien con Dios, con las demás personas y con nosotros mismos haciendo lo que nos apasiona y cosechando muchos éxitos y bendiciones. Con nuestros defectos o debilidades, pueden ocurrir tres cosas: trabajamos en ellos para convertirlos en fortalezas; los hacemos menguar para que lo bueno prevalezca y resalte; o simplemente si nos dominan, pues los desechamos de nuestras vidas.

Pero es más fácil y tan bonito, cuando alguien saca lo mejor de nosotros, cuando buscamos agradar a los demás (sin cambiar nuestra esencia o entrar en la incomodidad), cuando queremos dar lo mejor de nosotros mismos para impactar y dejar huella en las personas que amamos y son especiales para nosotros.

Lo bueno debería imitarse

Hay un dicho que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, el cual lo tomamos, o en mi caso cuando lo escucho, lo tomo siempre del lado de “la mala influencia”, aunque pueda ser todo lo contrario, pero ¡qué tan cierto es! Como seres humanos solemos imitar a otras personas aunque sea de una forma inconsciente, pero lo hacemos. Adoptamos ciertas conductas, hábitos, comportamientos de otros. Así que por qué no tomar todo lo bueno de los hombres, en nuestro caso chicas y, los hombres lo bueno de las mujeres. Aprenderemos mucho y esto nos llevará a entendernos de una mejor manera.

Ahora si respondo la pregunta que escribí al principio y la vuelvo a repetir: ¿Cómo evitar que nuestras diferencias nos lastimen o nos pongan en situaciones incómodas con el sexo opuesto? La respuesta es sencilla y todo se resume en dos palabras, cortas pero poderosas: Con Amor.

Colosenses 3:14 dice: “Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto”. La parte de este versículo que dice “Por encima de todo” me lleva a analizar y aplicarlo en:

-A pesar de que la otra persona piense, hable, actúe, y/o sea diferente, AMA.

-A pesar de que estés molesto/a por algo que hizo alguien más, AMA.

-A pesar de que se hagan las cosas como alguien más quiere, AMA.

-A pesar de todo, AMA.

Luego, analizo y aplico la parte de “el vínculo perfecto” y entiendo que:

-Un vínculo es nada más y nada menos que UNIÓN y RELACIÓN.

-Si amo, a pesar de las diferencias o circunstancias, tendré unidad con la otra u otras personas.

-Nada me puede acercar más a las personas, que el amor.

Porque el amor lo es todo. Si tenemos amor, toleramos; si tenemos amor, respetamos; si tenemos amor; entendemos; si tenemos amor, agradamos y si tenemos amor, PERDONAMOS, y el perdón nos evita sufrir y tener rencor, porque nos hace olvidar, crecer y seguir adelante.

Por supuesto que podemos exponer lo que no nos agrada, porque sinceramente NO TODO nos va a  gustar de la otra persona, y tampoco se trata de irnos guardando todo, hasta llenarnos y explotar, pero para eso también es necesario el amor, ya que hará que nos expresemos de la manera perfecta. Y seguramente habrá cosas de nosotros que no les van a agradar a los demás, pero como hijos de Dios y sabiendo que no somos perfectos, debemos llenarnos de humildad y con toda madurez aceptaremos nuestros errores, con el único fin de ser mejores.

Algo que quiero que recuerden siempre es que nadie es perfecto y todos somos diferentes, pero las diferencias no son barreras, o excusas para alejarnos de las personas, sino oportunidades para demostrar el perfecto amor que solo puede poner Dios en nosotros.

Dios no se aleja de ti o de mí, o nos ama menos porque fallemos o seamos diferentes. Al contrario, cada día de nuestras vidas se esfuerza demasiado por captar nuestra atención y darnos misericordia, gracia y amor, aunque nosotros no lo merezcamos. Seamos imitadores de Él y siempre pensemos: ¿Qué haría Jesús en mi lugar?

El amor es el ingrediente perfecto, no para una vida perfecta, pero si para una vida feliz.